Hatha Yoga es unión. No se trata de una práctica automática de posturas. Se trata de sentir el cuerpo, de comprender nuestra mente y usarla de la mejor forma posible para que sea nuestra aliada y así vivir el día a día desde un espíritu, un alma o una energía personal más libre, menos condicionada y más auténtica.
Nuestra práctica es consciente, sentida, donde se trabajan asanas (posturas) y movimientos para mejorar nuestra cavidad torácica, pélvica, craneal y clavicular, sintonizando con el impulso natural de la respiración consciente.
Cada clase es un viaje hacia adentro.
Entramos en cada postura con intención, la sentimos, la habitamos. No hay prisa por llegar a la siguiente — hay curiosidad por lo que esta tiene que decirte.
La respiración guía cada movimiento.
El cuerpo aprende a moverse desde la conciencia y no desde el automatismo. Y poco a poco, esa forma de moverse empieza a filtrarse en todo lo demás.
Instructora de yoga desde hace más de diez años, comenzó su formación con el certificado IAyoga y posteriormente obtuvo el Certificado de Profesionalidad de la Junta de Andalucía, reconocimiento oficial que avala su práctica docente. Desde entonces no ha parado de formarse: Yoga prenatal, Yin yoga, meditación Vipassana, Yoga Nidra y Antar Mouna, además de múltiples seminarios y cursos de chakras y asanas.
Su camino con el yoga arrancó mucho antes de convertirse en profesora. Fue una revolución en tres tiempos: primero en el cuerpo, reconociendo partes de él que no sabían ni que existían. Después en la mente, volviéndose más tolerante, más capaz de ver las cosas como son y no como queremos que sean. Y finalmente en lo más profundo — esa sensación de paz y serenidad que, como ella dice, habita dentro de todos nosotros.
Lo que hace única su enseñanza es la combinación de su formación como instructora de yoga con su trabajo diario como asistente quiropráctica en Brisse, lo que le permite llevar a cada clase un conocimiento profundo del cuerpo, la anatomía y el sistema nervioso.
Hatha significa unión — del sol y la luna, del cuerpo y la mente.
Es una de las ramas más antiguas del yoga y la base de la mayoría de estilos modernos.
En Brisse lo practicamos de forma consciente y sentida, sin automatismos.
Sí. El Hatha es una práctica accesible a todos los niveles. Las posturas se adaptan a cada cuerpo y no se requiere experiencia previa ni flexibilidad.
El Hatha es más dinámico — se trabaja con movimiento, fuerza y respiración activa. El Yin es más estático y profundo, con posturas mantenidas durante varios minutos. Son prácticas complementarias y en Brisse puedes combinarlas.
No es necesario.
El estudio dispone de esterillas. Sí te pedimos que traigas tu propia toalla y botella de agua.
En la mayoría de los casos sí, pero te recomendamos comunicárselo a Rosa antes de la clase para que pueda orientarte y proponer adaptaciones si es necesario.
Las reservas se gestionan a través de nuestra app. Puedes cancelar sin perder el crédito hasta 6 horas antes del inicio de la clase.
¡Por supuesto que sí!
La clase de prueba tiene un precio de 12,5€, y la clase individual (si ya has venido antes) 17,5€.